Seguramente hay algo más allá de tus torcidos pensamientos,
más allá de tus nubes y alcobas,
más allá de tu firme igualdad entre géneros y razas.
Seguramente escondes algo en alguna parte de tu chistera,
ese algo que me hace mirar tus nalgas
y me crea la necesidad de reposar en tu vientre.
Conozco de memoria el camino que me devuelve a casa,
y sin embargo es el que no me explico
como desandar en las noches en que te he dejado dormida,
con tu virginal sueño de doncella rescatada.
Ahora que nos sinceramos…
yo también necesito tu ayuda.
¿Dónde están las nalgas y los senos de tu corazón?
¿Cómo hago para abrir sus piernas?
Porque he de confesarme un poco torpe,
pero tengo que hacerle saber que lo comienzo a querer enserio.